{"id":4657,"date":"2015-01-16T20:32:58","date_gmt":"2015-01-16T19:32:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=4657"},"modified":"2015-09-07T21:43:56","modified_gmt":"2015-09-07T19:43:56","slug":"tecnologia-del-avispero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=4657","title":{"rendered":"Tecnolog\u00eda del avispero"},"content":{"rendered":"<p>No hablamos de Siria. Nos referimos a que el problema real de estado de por aqu\u00ed, el del peque\u00f1o Nicol\u00e1s, ya se ha diluido en los <em>media<\/em>, y es hora de continuar con otro asunto. En este sentido, esta revista es tozuda. Hemos aireado casi desde el origen el drama m\u00e1s virulento que tiene lugar, secularmente, en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, es decir, el que protagonizan los pol\u00edticos de Madrid -en concreto-, no el que protagoniza &#8220;Espa\u00f1a&#8221; -en gen\u00e9rico-, seg\u00fan la tendencia de tipo goebbelsiano que padecen los l\u00edderes de la cosa p\u00fablica en Catalu\u00f1a. Pues bien, seguiremos por este camino.<\/p>\n<p>Santa zafiedad: esto se ha transformado en un avispero. Oriente Medio es un chiste.<\/p>\n<p>O un campo de patatas, donde el centralismo de Madrid, inexplicable  en pleno siglo XXI -con Internet, Facebook, etc.- parece miope y agudo, por no decir desgraciado; sirva como ejemplo el art\u00edculo clarividente que firm\u00f3 hace unas semanas Enric Company en la prensa. Fuera de hojas escamosas, no tiene desperdicio.<dir>Enric Company, <em>El Pa\u00eds<\/em> 6-I-2015<\/p>\n<p><strong>Los amos del Estado<\/strong><\/p>\n<p>Las generaciones crecidas despu\u00e9s de la Guerra Civil vivieron bajo una dictadura que proclamaba un d\u00eda tras otro, obsesivamente, la indestructible unidad de Espa\u00f1a. En la escuela, en los diarios hablados de la radio, en todos los peri\u00f3dicos. En la mili les hicieron jurarle fidelidad. De manera que, para muchos de aquellos j\u00f3venes, la unidad de Espa\u00f1a era un asunto del r\u00e9gimen. No les importaba ni poco ni mucho. Tampoco es que estuvieran en contra. Es que pronto entendieron que el permanente vocear sobre la patria y su sacrosanta unidad era un recurso ret\u00f3rico que escond\u00eda los verdaderos intereses de los beneficiarios del franquismo: exprimir las ubres del Estado. Algunos, convertidos en una burocracia pol\u00edtica de m\u00faltiples ramificaciones; otros, a trav\u00e9s de un entramado empresarial m\u00e1s o menos adicto, pero usufructuario de aquel orden.<\/p>\n<p>Todo esto fue una eficaz vacuna contra el nacionalismo. Lleg\u00f3 el d\u00eda en que se impuso la evidencia de que tanta invocaci\u00f3n de la sagrada unidad de Espa\u00f1a expresaba, tambi\u00e9n, lo contrario de lo que predicaba: la consciencia de una debilidad. La idea de que si no la apuntalaban cada d\u00eda, se agrietar\u00eda. Se derrumbar\u00eda. Hab\u00eda unas cuantas cosas enlazadas: el monopolio de la pol\u00edtica por los militares y los falangistas, o por sus colaboradores; la supresi\u00f3n del conflicto social, por decreto o a la brava; el centralismo y la imposici\u00f3n de la lengua castellana; la preservaci\u00f3n de la religi\u00f3n oficial, la cat\u00f3lica. La religi\u00f3n y la unidad de la patria espa\u00f1ola eran las grandes causas que lo justificaban todo. La polic\u00eda y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, el Ej\u00e9rcito eran el instrumento que lo garantizaba. Al final, en la d\u00e9cada de los setenta, era as\u00ed de sencillo. Este era el paquete que deb\u00eda desaparecer con el franquismo.<\/p>\n<p>En Catalu\u00f1a cunde ahora, sin embargo, la penosa y frustrante impresi\u00f3n de que aquel concepto de naci\u00f3n sigue vigente en una parte de la estructura pol\u00edtica espa\u00f1ola. Esa parte incluye la casi totalidad de los cuadros del partido gobernante, el PP de Aznar y Rajoy, y su cohorte de abogados del Estado y altos bur\u00f3cratas; el ala del PSOE representada por los Bono, Redondo, V\u00e1zquez, etc\u00e9tera. Y sus partidos sat\u00e9lites. Es la idea que han heredado. La mamaron de peque\u00f1os, como todos, pero ellos no la han sustituido por otra. Y en la actual coyuntura pol\u00edtica rebrota a trav\u00e9s suyo la vieja idea de que la unidad nacional es fr\u00e1gil. Creen que si no utilizan los aparatos del Estado para apuntalarla con sus leyes y su fuerza, la naci\u00f3n espa\u00f1ola no se sostendr\u00e1. No en Catalu\u00f1a y probablemente tampoco en el Pa\u00eds Vasco. Y si cayera por ah\u00ed, v\u00e1yase a saber qu\u00e9 podr\u00eda suceder en el resto. Es una percepci\u00f3n peligrosa porque introduce el miedo en el comportamiento de los gobernantes espa\u00f1oles. \u201cMientras yo sea presidente, esto no suceder\u00e1\u201d, repite amenazante Rajoy. Es decir, que si no fuera por la resistencia de su Gobierno, la desaparici\u00f3n de la naci\u00f3n espa\u00f1ola estar\u00eda cantada. Est\u00e1 claro que para \u00e9l naci\u00f3n espa\u00f1ola y Estado son lo mismo.<\/p>\n<p>Todo esto es un desastre de una gran magnitud. Es la expresi\u00f3n de un cierto fracaso pol\u00edtico de la generaci\u00f3n que protagoniz\u00f3 la Transici\u00f3n. La que crey\u00f3 que podr\u00eda superar el franquismo y en muchos aspectos lo consigui\u00f3 porque ahora vive en libertad. Para ella estaba claro que algunas transformaciones solo ser\u00edan plenamente efectivas si se produc\u00eda el desapoderamiento de la burocracia franquista surgida de la dictadura. Pero este proceso ha quedado a medio hacer. Es el punto d\u00e9bil de la Transici\u00f3n: el pacto comportaba la renuncia a desmantelar aquella burocracia. Incluso la renuncia a sustituirla en algunas de las instituciones m\u00e1s delicadas, como el Ej\u00e9rcito, la judicatura y las empresas estatales. El resultado es que los herederos de aquella vieja burocracia de Estado est\u00e1n desnaturalizando el modelo pol\u00edtico surgido de la Transici\u00f3n inocul\u00e1ndole su vieja concepci\u00f3n de Espa\u00f1a y present\u00e1ndola como si esta fuera la f\u00f3rmula que recoge la Constituci\u00f3n. Intentan imponer una reinterpretaci\u00f3n del pacto constitucional.<\/p>\n<p>De ah\u00ed viene el malestar catal\u00e1n. Se expresa en el rechazo a la ostentosa apropiaci\u00f3n del Estado espa\u00f1ol por la casta dirigente de la Administraci\u00f3n central, una subclase formada en patrones muy centralistas. Est\u00e1 compuesta en parte por altos funcionarios, en parte por pol\u00edticos, en parte por directivos de las grandes empresas p\u00fablicas y de las grandes contratistas y concesionarias del Estado que, en el modelo espa\u00f1ol, lo parasitan. A veces todo a la vez o alternativamente. El PP es su emanaci\u00f3n. Son los amos del Estado. Al rechazo catal\u00e1n de todo esto se a\u00f1ade ahora el de Podemos. El rabioso rechazo con que el establishment ha acogido la emergencia de Podemos indica que ha entendido el peligro mejor que el independentismo catal\u00e1n. Los independentistas perciben tambi\u00e9n a Podemos como un adversario, pero en realidad deber\u00edan ver en el nuevo partido un aliado por lo menos para una parte de su camino, si de verdad creen que pueden ganar su causa por la v\u00eda democr\u00e1tica. No les sobra ninguna mano que quiera derribar el orden centralista y su vieja idea de Espa\u00f1a. No les sobran aliados. Su com\u00fan adversario es la nomenklatura que controla el Estado.<br \/>\n<\/dir><br \/>\n<br \/>\n[Palabra de Mono Blanco]<br \/>\n<br \/>\n<center> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hablamos de Siria. 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