{"id":2427,"date":"2012-04-28T21:45:26","date_gmt":"2012-04-28T19:45:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=2427"},"modified":"2019-11-04T21:03:29","modified_gmt":"2019-11-04T20:03:29","slug":"como-dar-una-vuelta-a-la-manzana-por-un-euro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=2427","title":{"rendered":"C\u00f3mo dar una vuelta a la manzana por un euro"},"content":{"rendered":"<p><small>Mayo 2012<\/small><\/p>\n<p>Si usted vive en una gran ciudad, dar la vuelta a la manzana por un euro y no morir en el intento ser\u00e1 temerario, pero no imposible. Lo vamos a demostrar. Usted sale de casa y en la esquina empieza a ver turistas. El turismo naturalmente es un negocio y, como tal, consiste en hacer creer al incauto que necesita algo. M\u00e1s espec\u00edficamente, es sostener el mito de que dar la vuelta a mi manzana \u2013pagando\u2013 resulta m\u00e1s interesante, divertido y culto que dar la vuelta a la suya.<\/p>\n<p>Esto es una confusi\u00f3n tan grande como identificar la ruta de Col\u00f3n (por el Atl\u00e1ntico) con la ruta del c\u00f3lon (por el intestino grueso).<\/p>\n<p>Ya lo dijo un argentino: \u201cUna vez que a mi pared descascarada por la humedad la cre\u00e9s ruina \u2013visitable\u2013 y te viniste al barrio, vos sos un reh\u00e9n. Si te cans\u00e1s de dar tumbos, te cobro el umbral; si te pica el bagre, pag\u00e1s por caviar un sanguche de salchich\u00f3n, y si ten\u00e9s una urgencia sanitaria, te cotizo la loza como el trono de Maradona\u201d.<\/p>\n<p>Confiemos en que el ciudadano regular no se confunda, porque a los turistas los timan aqu\u00ed, en Maracan\u00e1 y me R\u00edo de Janeiro. Para evitarlo, punto n\u00famero uno, el llamado peat\u00f3n ha de evitar, en cualquier ciudad, cualquiera de las nuevas y sofisticadas panader\u00edas, aquellas de infinitos bollos, hogazas, cocas artesanas y pastas sin fin que ofrecen un magnetismo insoportable, sobre todo si no se ha desayunado.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vienen los caf\u00e9s, todos de franquicia, normalmente sin puertas, que entra\u00f1an el riesgo de caer dentro inmediatamente despu\u00e9s de tropezar con las panader\u00edas-hornos. En los caf\u00e9s, al menos, no lucen esas boinas que jam\u00e1s llev\u00f3 panadero alguno en Espa\u00f1a. Pero uno puede acabar tomando el segundo caf\u00e9 del d\u00eda y hojeando el peri\u00f3dico con tanta naturalidad que hay que repetirse por dentro: \u201cSoy un simple vecino y te lo voy a demostrar, San Honorato\u201d (patr\u00f3n de los panaderos). Fallar en esta estaci\u00f3n ser\u00eda impropio, teniendo en cuenta que en la perspectiva de la calle lo siguiente son los bazares chinos.<\/p>\n<p>Sobre los bazares chinos, dos observaciones. La primera es que parecen todos iguales y uno dir\u00eda que se comunican por dentro como los restaurantes chinos; al fondo del d\u00e9dalo habr\u00eda un pan\u00f3ptico, o una red de pasadizos secretos que quiz\u00e1 los conectar\u00edan con un \u00fanico almac\u00e9n distribuidor y centralizado de la ciudad. En caso de desmentirse el bulo, preguntemos inocentes: \u00bfqui\u00e9n no necesita un paraguas, una funda de m\u00f3vil, un ambientador de incienso, un trolley de fuelle, un peine, un juguetito para el ni\u00f1o, etc., etc., si cuestan una nader\u00eda?<\/p>\n<p>Hay que seguir caminando. Nuestro objetivo es: el circuito del bloque entero sin soltar lastre, y sin tropezar con pizarritas de bares ofreciendo \u00e1gapes por sumas X. Un aut\u00e9ntico zigzag. Rebasa t\u00fa un escaparate que te pilla la c\u00f3rnea como un cuadro del Renacimiento. Es decir, prohibido recular en las tiendas de moda. Puede tratarse de una tienda de zapatos, de alfombras, de complementos, de yogurter\u00eda, da lo mismo. No importa el dinero que ganes. Es mental. En la acera, hay que apretar la mano sobre el infiernillo de la americana, sobre el cierre del bolso de mano, sobre la cremallera de la mochila, etc.,  para no acabar adquiriendo algo de lo que seguro nos arrepentiremos.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n viene otro de los grandes peligros cosmopolitas: el quiosco. Un quiosco era un sitio donde se ofrec\u00edan s\u00f3lo veinte o treinta cosas, tradicionalmente diarios, pero eso era antes; hoy en d\u00eda, un quiosco urbano donde los haya, honorable, honrado, <em>comme il faut<\/em>, debe ofertar, como m\u00ednimo, m\u00e1s de trescientas cosas in\u00fatiles. No hay manera de no toparse con uno. Los coleccionables, en concreto, pueden provocar un trastorno obsesivo compulsivo, y es f\u00e1cil caer en la tentaci\u00f3n, de modo que hay que aumentar la velocidad de paso. Ojo a los quioscos.<\/p>\n<p>Por otra parte, uno va absorto en sus pensamientos, y es facil\u00edsimo despistarse. \u00bfNo hay cadenas en la manzana?. Nos referimos a las que atan y sujetan, s\u00ed, las del supermercado. \u00bfTe acord\u00e1s de que te falt\u00e1 algo en casa?. Por supuesto. El s\u00faper es tierra prometida del consumidor, pero una maldad absoluta para la billetera y\/o fondo de la tarjeta de cr\u00e9dito. Peor: es la ratonera universal del transe\u00fante. Se conocen casos extremos de entradas antojadizas en el s\u00faper de clientes que ya no han salido nunca m\u00e1s; por ejemplo, en Espa\u00f1a, en el s\u00faper de El Corte Ingl\u00e9s, donde suceder\u00eda lo que en los bazares chinos: alguien puede entrar en el Corte Ingl\u00e9s de Diagonal y emerger por el de Serrano, en Madrid, sin haber salido nunca a la superficie.<\/p>\n<p>Si llegados a este extremo, querido lector, crees haber podido mantener s\u00f3lidamente tus creencias, tus finanzas, exponi\u00e9ndote a la aventura de un paseo de gastos m\u00ednimos alrededor de tu domicilio, enhorabuena, quiz\u00e1 lo conseguiste. La emoci\u00f3n, entonces, puede impelirte a gastar tus ahorros en algo menos trivial, en algo m\u00e1s relevante que los extrav\u00edos callejeros que has logrado soslayar. Imag\u00ednate, como recompensa an\u00edmica que te mereces, que se te ocurriera adquirir, por poner un caso, un libro, un humilde y digno libro gutenberguiano\u2026 Para ello, vas y te diriges tranquilo a la librer\u00eda cercana y feraz, a la librer\u00eda de toda la vida, la de proximidad, en donde sueles leer tomos, eventualmente comprar libros, e incluso quedar con las amistades. No tan deprisa&#8230; <em>Ma cagun dena<\/em>, maldita sea, grumete del diablo, zapoteca de truenos y rayos -\u00a1por todas las maldiciones de Haddock!-, han cerrado la \u00fanica librer\u00eda que quedaba en el \u00e1rea por liquidaci\u00f3n total, por quiebra absoluta, por hundimiento -craso- del negocio (Acaba de suceder con la librer\u00eda \u201cAncora y Delf\u00edn\u201d de Barcelona).<\/p>\n<p>\u00a1Coloquintos de grasa de antracita, bachi-buzuk de los C\u00e1rpatos, ectoplasmas&#8230;!<\/p>\n<p>\n[Palabra de Mono Blanco]<br \/>\n<br \/>\n<center> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/center> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mayo 2012<\/p>\n<p>Si usted vive en una gran ciudad, dar la vuelta a la manzana por un euro y no morir en el intento ser\u00e1 temerario, pero no imposible. Lo vamos a demostrar. Usted sale de casa y en la esquina empieza a ver turistas. El turismo naturalmente es un negocio y, como tal, consiste [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false},"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2427"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2427"}],"version-history":[{"count":223,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9031,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2427\/revisions\/9031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}