{"id":123,"date":"2004-09-01T19:17:21","date_gmt":"2004-09-01T18:17:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=123"},"modified":"2019-02-28T13:22:01","modified_gmt":"2019-02-28T12:22:01","slug":"el-castellano-como-condena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=123","title":{"rendered":"El castellano como condena"},"content":{"rendered":"<p><small>Septiembre 2004<\/small><\/p>\n<p>Aun no siendo significativa a nivel mundial, los catalanes amamos profundamente nuestra lengua. Sin el catal\u00e1n, los catalanes somos poquita cosa. El catal\u00e1n forma parte indisoluble de nosotros, y eso tal vez nos convierte en \u00fanicos, siguiendo una idea amablemente formulada hace unas semanas por el nieto de Joan Maragall, a pesar de ser pol\u00edtico. Las circunstancias adversas (hist\u00f3ricas, culturales) no s\u00f3lo no han extinguido nuestro idioma, sino que cabe decir -y ojal\u00e1 no sea un error- que en este momento goza de un estado de salud relativamente bueno; lo cual nos alegra tanto como si la afirmaci\u00f3n se refiriera a una parte de nuestro est\u00f3mago, de nuestro pecho o de nuestro cerebro.<\/p>\n<p>Sin embargo, y aunque no tenga relaci\u00f3n con lo anterior, hay que apresurarse a desmontar varias imprecisiones sobre el uso del castellano en Catalu\u00f1a. La lengua castellana ha estado presente en Catalu\u00f1a desde hace siglos, y en algunos lugares geogr\u00e1ficos, como en la ciudad de Barcelona, lo ha estado con gran intensidad y a lo largo de mucho tiempo, y no exclusivamente por razones coercitivas. La bota militar siempre ha sido un apoyo inestimable en la difusi\u00f3n de una lengua, como vimos en la propagaci\u00f3n universal del idioma del bardo de Stratford-upon-Avon, pero ello no quita que Shakespeare sea un genio, o que los endecas\u00edlabos de Garcilaso de la Vega sean una maravilla. Resulta que el castellano se ha o\u00eddo en Catalu\u00f1a desde siempre, especialmente en Barcelona, coexistiendo con el catal\u00e1n, lo cual no se sabe si es algo reprobable, pero ojo al dato. Pol\u00edticos e intelectuales org\u00e1nicos: eso es tan cierto como la existencia de las monta\u00f1as de Montserrat.<\/p>\n<p>A veces, ateni\u00e9ndonos a la programaci\u00f3n de TV3 (la televisi\u00f3n p\u00fablica catalana), o a algunos cultivadores de las letras en estas tierras, parece como si la aparici\u00f3n del idioma castellano por aqu\u00ed tuviera una dimensi\u00f3n ex\u00f3tica. Para TV3, y para m\u00e1s de un representante de la <em>intelligentsia <\/em>aut\u00f3ctona, lo del castellano por estos lares, o bien es un asunto de emigrantes suramericanos, o bien es un residuo cultural de inmigrantes de otras partes de la pen\u00ednsula, o bien es el resultado exclusivo de imposiciones ling\u00fc\u00edsticas <em>manu militari<\/em> (como las llevadas a cabo por el anterior r\u00e9gimen), o bien, c\u00e9nit de la ridiculez, es una pose de cierta ralea de urbanitas llamados \u201cpijos\u201d.<\/p>\n<p>Cabe insistir en que no se sabe si es bueno o es malo, pero el castellano ha circulado por aqu\u00ed siempre como Pedro por su casa, y eso desde que apareci\u00f3 la imprenta. Los primeros editores barceloneses del siglo XVI ya ten\u00edan a bien incluir la lengua del Arcipestre en sus cat\u00e1logos. \u00bfPero, y porqu\u00e9? En primer lugar, digamos, por una cuesti\u00f3n peregrina de vecindad. Arag\u00f3n, compa\u00f1ero de viaje de Catalu\u00f1a en nuestras \u00e9pocas gloriosas, fablaba y habla castellano, y en ocasiones de manera contundente, como nos recuerda el diputado Labordeta. En segundo lugar, y para qu\u00e9 negarlo, el castellano como dispositivo est\u00e1 muy bien trabado, o sea, conceptual y verbalmente es una m\u00e1quina de trinchar ideas que funciona de miedo, como las flores, y se lo traga todo. Durante siglos, pas\u00f3 como un vendaval de zetas e interjecciones por el continente americano, junto a una ola de barbarie que lo barri\u00f3 casi todo, y hoy en d\u00eda, en cambio, oh sorpresa \u2013esa amiga de la lengua\u2013, los herederos del latrocinio se expresan en un castellano pulcro, exquisito, casi musical.<\/p>\n<p>\u00bfFueron los hispanoamericanos engullidos por la potencia del artefacto? Pues en Catalu\u00f1a debi\u00f3 pasar algo similar, porque a los indianos catalanes que arribaban a las Antillas, por ejemplo, llegados de muchos pueblecitos no cosmopolitas, radicalmente payeses, no les costaba nada adaptarse r\u00e1pidamente a la lengua de las colonias: es decir, en la metr\u00f3poli tambi\u00e9n se hablaba castellano. En la parte baja del Ensanche barcelon\u00e9s, coraz\u00f3n de la ciudad condal, que empez\u00f3 a poblarse en \u00faltimo tercio del siglo XIX, era frecuente encontrar a familias enteras de la burgues\u00eda naciente expres\u00e1ndose con igual soltura en catal\u00e1n y en castellano, e incluso m\u00e1s en esta \u00faltima lengua. El llamado \u201cpadre de las letras catalanas\u201d, Jordi Rubi\u00f3 i Balaguer, art\u00edfice de la Biblioteca de Catalunya, erudito y profesor insigne, cu\u00f1ado por cierto de un indiano catal\u00e1n, Jos\u00e9 Gallart, se expresaba en familia predominantemente en castellano, con toda naturalidad. A un jurista famoso de Catalu\u00f1a, el hist\u00f3rico Don Manuel Dur\u00e1n i Bas, que lleg\u00f3 a ser ministro en Madrid, y quien protagoniz\u00f3 el primer esfuerzo serio por unificar el Derecho Civil catal\u00e1n, sus nietos catalanes le llamaban \u201cel abuelito\u201d y no \u201cl\u2019avi\u201d. Los ejemplos son inagotables. El tr\u00e1fico documental y comercial en Barcelona, desde tiempos inmemoriales, era frecuentemente en castellano por la sencilla raz\u00f3n de que esa lengua proporcionaba un c\u00f3digo preciso, exento de ambig\u00fcedades, jur\u00eddicamente muy \u00fatil, y esto, de nuevo, no es una inquina de ahora, es otro dato, no necesariamente derivado de la fusta. Hubo un mago Merl\u00edn de los fonemas y los glifos llamado Nebrija que prepar\u00f3 bien el asunto en el siglo XVI, nada menos. Duele, pero hasta llegar al ingeniero Pompeu Fabra, hace muy poco, no conseguimos los catalanes nada similar. En Catalu\u00f1a, todav\u00eda recordamos la anarqu\u00eda de nuestros abuelos pronunciando aquel catal\u00e1n fabuloso que ya s\u00f3lo resuena en rec\u00f3nditos \u00e1mbitos rurales.<\/p>\n<p>Todo ello, se\u00f1oras y se\u00f1ores de TV3, \u201cantes de Franco\u201d\u2026<\/p>\n<p>No sabemos si es para bien o para mal, pero la lengua de Cervantes tambi\u00e9n es patrimonio de los catalanes. Es algo tan importante, que desde la perspectiva catalana, resulta incluso una frivolidad dejarlo en manos de los habitantes de la meseta. Esa lengua naci\u00f3 en San Mill\u00e1n de la Cogolla, en un monasterio riojano, o donde fuera, de acuerdo, pero pudo haberse escampado de otra manera por la geograf\u00eda peninsular, o mediterr\u00e1nea, o europea, pues cosas m\u00e1s raras se han visto en la diseminaci\u00f3n de dominios ling\u00fc\u00edsticos. Finalmente lo hizo como lo hizo, pero no es justo que Madrid acapare beneficios y maleficios en esta industria de las e\u00f1es. Como, por otra parte, tampoco es razonable el odio declarado de Jorge Luis Borges hacia el castellano, idioma que previsiblemente debi\u00f3 inyectarle en vena los placeres m\u00e1s indescriptibles de su vida de bibliotecario.<\/p>\n<p>Es lo que hay. Como un regalo de las musas o como un castigo divino, el castellano vivi\u00f3 y vive y permanece ligado a Catalu\u00f1a. Y est\u00e1 en este planeta para quedarse.<\/p>\n<p>[Palabra de Mono Blanco]<br \/>\n<br \/>\n<center> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Septiembre 2004<\/p>\n<p>Aun no siendo significativa a nivel mundial, los catalanes amamos profundamente nuestra lengua. Sin el catal\u00e1n, los catalanes somos poquita cosa. 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