{"id":10622,"date":"2021-01-09T21:39:06","date_gmt":"2021-01-09T20:39:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=10622"},"modified":"2025-09-11T23:03:19","modified_gmt":"2025-09-11T21:03:19","slug":"pilotos-italianos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elmonoblanco.com\/?p=10622","title":{"rendered":"Pilotos italianos"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace ya bastante tiempo, precisamente cuando Italia estaba de moda (\u00bfha dejado de estarlo alguna vez?), ciertos deportistas italianos no sol\u00edan caer simp\u00e1ticos en Catalu\u00f1a y en Espa\u00f1a. La gente veterana recuerda la solidez, y a la vez la sordidez, del \u2018catenaccio\u2019 como estrategia b\u00e1sica en los equipos de f\u00fatbol del pa\u00eds transalpino de hace d\u00e9cadas. Todos los aficionados al balompi\u00e9 (entrados en a\u00f1os) conocieron la disciplina bronca de los defensas italianos de la \u00e9poca, sus faltas t\u00e1cticas para evitar contragolpes, la verdadera comedia \u201cdell\u2019arte\u201d interpretada ante los \u00e1rbitros del momento en los instantes decisivos del partido, etc\u00e9tera. No hay duda de que hist\u00f3ricamente se dieron en el <em>Calcio <\/em>muestras de conductas zafias que se prolongaron hasta entrado el siglo XXI, como, por ejemplo, el famoso salivazo del jugador Totti a un contrincante en el a\u00f1o 2004. Los equipos de b\u00e1sket de la dolce Italia, por su parte, en esos mismos tiempos, singularmente, no sol\u00edan lucirse tampoco en el cap\u00edtulo del <em>fairplay<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los lectores m\u00e1s memoriosos recordar\u00e1n, quiz\u00e1, a aquel baloncestista con perfil de soldado pretoriano llamado Dino Meneghin, en los encuentros televisados de los a\u00f1os 80: en cuanto los jueces volv\u00edan la espalda, Meneghin (110 Kg, 2,06 m de altura) hac\u00eda una de las suyas, verbigracia, lanzaba un pu\u00f1etazo a un incauto defensor, el cual ca\u00eda al suelo fulminado, sin\u00f3 lesionado. Hab\u00eda un hombre tirado en la cancha, y retorcido de dolor, pero Meneghin se acercaba a \u00e9l con un semblante inocente preguntando qu\u00e9 demonios ocurr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; Ma che cosa?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Meneghin ser\u00eda la horma de un tipo de deportista que no era inusual en ese admirable pa\u00eds llamado Italia, hace ya mucho tiempo, y que logr\u00f3 despistar a m\u00e1s de un \u00e1rbitro de la \u00e9poca; Meneghin constitu\u00eda un emblema de la dureza exhibida en muchos deportes de equipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Constatado esto, y aunque el mundo del deporte ha cambiado mucho desde entonces, es hora de hacer una reflexi\u00f3n sobre los pilotos italianos de autom\u00f3viles de competici\u00f3n. Con ninguna ambig\u00fcedad, nos referimos a los pilotos italianos de coches. Aqu\u00ed las diferencias son abismales, y las peripecias de los ases del volante son cautivadoras. Los automovilistas del pa\u00eds de la bota del mapamundi (\u00bfun bot\u00edn que pisa el acelerador?) son la excepci\u00f3n que confirma la regla en el \u00e1rea hist\u00f3rica del <em>fairplay <\/em>o de la pr\u00e1ctica deontol\u00f3gica del deporte. En las ant\u00edpodas de cualquier marruller\u00eda, en la esquina m\u00e1s limpia de la habitaci\u00f3n de la fama, los ases del volante italianos de las etapas &#8220;heroicas&#8221; del automovilismo forman una saga de nombres exquisitos y maneras de <em>gentlemen <\/em>que empiezan en la <em>Belle<\/em> <em>Epoque<\/em> con Tazio Nuvolari, envuelto en una nube de \u00e9xitos y de leyenda. \u00a1Qu\u00e9 hermosa fon\u00e9tica mantiene ese apellido! Un nombre facil\u00edsimo y felic\u00edsimo de pronunciar: Nuvolari\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Corri\u00f3 en Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>Le seguir\u00edan, sucesivamente, Caracciola y Campari. Rudolf Caracciola era alem\u00e1n, pero de padres italianos, y fue un piloto brillante entre la primera y segunda guerra mundial. En esa era, asimismo, las haza\u00f1as vividas por Giuseppe Campari (1892-1933) en la carrera de la Targa Florio y en las Mille Miglia se sumaban a sus dotes como cantante de \u00f3pera, pues Campari era bar\u00edtono, lo que expresa un pluriempleo fenomenal que no ha vuelto a repetirse.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de los 50 del siglo pasado reinaba Juan Manuel Fangio, c\u00f3mo no, de ancestros italianos. Tambi\u00e9n descollaba uno de los primeros campeon\u00edsimos del mundo, el entra\u00f1able y risue\u00f1o Alberto Ascari, que gan\u00f3 el Gran Premio Pe\u00f1a Rhin de Barcelona en 1951, y todas las carreras internacionales en 1952, y revalid\u00f3 el t\u00edtulo en el 53. Ascari fue el \u00fanico capaz de competir con Fangio y el famoso Stirling Moss. Fue amado por sus compatriotas, y muy querido por sus rivales. <\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 60 del siglo pasado, todav\u00eda en el inicio de una Formula 1 adolescente, el escoc\u00e9s Jim Clark se bat\u00eda con tres estrellas ascendentes de Ferrari: Bandini, Scarfiotti y Parkes, un tridente m\u00edtico. Los dos primeros, por supuesto, eran italianos. Lorenzo Bandini fue un corredor fant\u00e1stico, pero fue una promesa truncada, pues muri\u00f3 en el circuito de Montecarlo llevando el n\u00famero 18 en su Ferrari, un n\u00famero (el 18) que fue y sigue proscrito de cualquier coche de la marca desde aquellas fechas mezquinas. La orden tajante de no exhibir ya jam\u00e1s el n\u00famero 18 la dio <em>Il Commendatore<\/em> Enzo Ferrari, y luego, hasta hoy, la han seguido a rajatabla todos los directores deportivos de la <em>Scuderia<\/em>. Nunca se ver\u00e1 ya un Ferrari de competici\u00f3n con el n\u00famero &#8217;18&#8217; en sus flancos, en reconocimiento a la \u00faltima carrera de Lorenzo Bandini. La mala suerte de este piloto se atribuy\u00f3, con sorna agorera italiana, a la proximidad del \u2018diciasette\u2019 , el 17, que es una cifra de mal fario en Italia. En Espa\u00f1a, en cambio, como recordaba Angel Nieto, la cifra fat\u00eddica ha sido siempre el 12+1. El piloto Ludovico Scarfiotti, por su parte, fiel compa\u00f1ero de Bandini en la marca del <em>Cavallino Rampante<\/em>, junto con el brit\u00e1nico Mike Parkes, tuvo una trayectoria deportiva breve, pero igualmente destacada. Era sobrino del magnate Giovanni Agnelli y cautivaba por su refinada educaci\u00f3n, a la altura, podr\u00eda decirse, de la portentosa habilidad de sus pies y de sus manos. Scarfiotti gan\u00f3 el Gran Premio de Italia de 1966 en el circuito de Monza, lo que le hizo enormemente popular en su pa\u00eds. Italia en aquel momento empezaba a disfrutar de un notable prestigio cultural internacional, en parte debido a su \u00faltimo cine vanguardista y a su incipiente dise\u00f1o. Con la victoria de Scarfiotti, la bandera <em>tricolore <\/em>onde\u00f3 en el podio entre una multitud enfervorecida. Scarfiotti muri\u00f3 en una competici\u00f3n menor, cuando trat\u00f3 de evitar a un corredor que yac\u00eda en la carretera, despedido desde un coche accidentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un poco m\u00e1s tarde, la relaci\u00f3n de conductores italianos caballerescos y a la vez magos del volante no se acaba. En los 70 del siglo XX, se recordar\u00e1 sin duda al elegant\u00edsimo Ignazio Giunti, gran piloto de monoplazas y de prototipos, muerto en un accidente absurdo provocado por el pol\u00e9mico Jean Pierre Beltoise en el inseguro circuito de Buenos Aires. Italia llor\u00f3 entonces otra promesa en ciernes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n cabe rememorar a Arturo Merzario (otro nombre bell\u00edsimo), piloto de la casa Ferrari inicialmente. Fue un astro del campeonato de prototipos en los mismos a\u00f1os 70 con su Ferrari 312-P, y tambi\u00e9n lo fue en F\u00f3rmula 1. Merzario, amante incondicional del motor, se arruin\u00f3 personalmente al pretender organizar una escuder\u00eda con su propio autom\u00f3vil y su propia marca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ci\u00f1\u00e9ndonos a la F\u00f3rmula 1, todos los barceloneses veteranos que acud\u00edan a las carreras de Montjuic antes de la clausura del circuito, es decir, en los 80 y 90&#8217;s del siglo XX, pueden rememorar a un italiano notable -en realidad, suizo del Ticino-, Clay Regazzoni. Sin duda, sus derrapajes antol\u00f3gicos en los Grandes Premios de Espa\u00f1a, coreados por la multitud en el trazado barcelon\u00e9s, pertenecen a otra \u00e9poca, pero hac\u00edan las delicias de los aficionados. El bueno de Clay Regazzoni hizo m\u00e1s de una jugarreta al eterno amo de la parrilla de salida, que por entonces era Jackie Stewart, el cual -por su eficacia y elegancia en la conducci\u00f3n- ten\u00eda seguidores devotos entre los catalanes. Pero Regazzoni era otra cosa: ascend\u00eda por los curvones del Estadio con su Ferrari semicruzado y con la \u00faltima velocidad puesta, como si nada. Protagoniz\u00f3 las mejores derrapadas vistas en Montjuic. M\u00e1s tarde, el piloto de Lugano pase\u00f3 su campechan\u00eda por los paddocks en silla de ruedas, donde qued\u00f3 confinado tras un accidente en 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignoramos si los pilotos italianos que fueron rivales de Fernando Alonso en la F\u00f3rmula 1 (Trulli, Fisichella\u2026) hubieran llegado a la altura deportiva y personal de sus predecesores hist\u00f3ricos de no haber mediado el genio asturiano; pero de cualquier manera, la retah\u00edla de corredores italianos que se deslizaron por el asfalto en los circuitos de competici\u00f3n del mundo, de todas las \u00e9pocas, es impresionante. Es un gozo de la memoria y un placer casi auditivo evocar en voz alta a los imperecederos maestros del volante de la <em>grande <\/em>Italia: Nuvolari, Caracciola, Campari, Ascari, Farina, Bandini, Scarfiotti, Merzario, Giunti, e incluso el simp\u00e1tico Regazzoni\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En esta lista vibran los recuerdos de los buenos aficionados al automovilismo, una especialidad deportiva y espectacular que hoy \u2013a la vista de la proliferaci\u00f3n desenfrenada de autom\u00f3viles, por una parte, y a su repercusi\u00f3n medioambiental, por otra\u2013 tendr\u00eda que convertirse en historia, o probablemente en un deshecho rom\u00e1ntico.<br><\/p>\n\n\n<p><!--StartFragment--><\/p>\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><br> [Palabra de Mono Blanco]   <br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><br><br> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; <\/p>\n\n\n<p><!--EndFragment--><\/p>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<p>Hace ya bastante tiempo, precisamente cuando Italia estaba de moda (\u00bfha dejado de estarlo alguna vez?), ciertos deportistas italianos no sol\u00edan caer simp\u00e1ticos en Catalu\u00f1a y en Espa\u00f1a. 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